Noème: ça-a-été

A veces querría tener la delicadeza de los lirios al crecer
sonar como el viento meciendo hojas
ser blanca muy blanca
vestir vestidos de seda
y andar de puntillas
sobre el césped
mientras cantan pájaros dulces
y todo es azul y todo es verde
y todo es claro y suave y tierno

Otras veces querría tener el valor de cualquier queer
salir en tetas por la noche
mearme en cualquier esquina
y pintar mi piel, mi pelo, mis uñas
y gritar como gritan las bestias heridas
y rugir como rugen las fieras
que quieren vivir
y morder y atacar
y pintar paredes y conquistar ciudades
y que todo sea amarillo y negro y neón

Y ahí estoy

oscilante
entre dos realidades antagónicas
que sin embargo soy

ser
es no preocupase de quien se es
por eso a veces soy lirio
por eso a veces soy rosa
por eso pinto mi piel, mi pelo, mi carne
por eso araño y acaricio
por eso muerdo y grito y beso
por eso

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La intimidad no descansa.

En una de las cartas de Alejandra Pizarnik a su psicoanalista León Ostrov ella le expresaba su angustia por no poder trabajar debido a otra angustia; él le respondió “Usted es de esos seres que trabajan siempre porque la intimidad no descansa”. Si lo personal es político toda mujer es de esos seres que trabajan siempre porque la intimidad no descansa nunca.

Seguía yo con la sensación de haber perdido un año de mi vida pero me he puesto a desarrollar todo lo que he aprendido sin descanso. He aprendido todas las traiciones. He aprendido lo que duele el silencio. He aprendido todas las formas físicas en las que puede afectarme la tristeza. He aprendido lo que es verse en la calle. He aprendido la amabilidad de los desconocidos. He aprendido el vacío. Nunca más querer huir y no tener a donde. Nunca más una fe tan torpe. Se ha de poder amar de otro modo y voy a aprender a hacerlo. Mi intimidad no descansa.