La intimidad no descansa.

En una de las cartas de Alejandra Pizarnik a su psicoanalista León Ostrov ella le expresaba su angustia por no poder trabajar debido a otra angustia; él le respondió “Usted es de esos seres que trabajan siempre porque la intimidad no descansa”. Si lo personal es político toda mujer es de esos seres que trabajan siempre porque la intimidad no descansa nunca.

Seguía yo con la sensación de haber perdido un año de mi vida pero me he puesto a desarrollar todo lo que he aprendido sin descanso. He aprendido todas las traiciones. He aprendido lo que duele el silencio. He aprendido todas las formas físicas en las que puede afectarme la tristeza. He aprendido lo que es verse en la calle. He aprendido la amabilidad de los desconocidos. He aprendido el vacío. Nunca más querer huir y no tener a donde. Nunca más una fe tan torpe. Se ha de poder amar de otro modo y voy a aprender a hacerlo. Mi intimidad no descansa.

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