El verano del burkini.

Como cualquier occidental que se precie este verano he hablado, discutido y pensado sobre el dichoso burkini. Quería profundizar en el tema después de que la entrega de TFM me liberara a mí, que si que estoy oprimida (comentario occidentalista 1) pero acabo de leer el artículo El día en que Huda Shaarawi se arrancó el velo y me ha apetecido hacerlo ahora.

Hasta el momento en mi entorno quienes habían argüido eso de que el velo es machista habían sido hombres -cosa que, mi novio lo sepa o no, hace que le quite importancia- mientras que todas las mujeres tenían claro eso de que el feminismo es primariamente igualdad de ser libres -de mi entorno, del mundo se ve que no-. Porque se llega al feminismo cuando tu voluntad se encuentra con límites que razonadamente concluyes son artificiosos y además interesadamente artificiosos y entonces los ‘falsos límites’ se multiplican a tu alrededor como las cucarachas en mi casa, o lo que es peor: descubres que siempre habían estado ahí. El “estás oprimida pero no lo sabes” es como “eres un obrero pero no lo sabes” o incluso el “eres de UPYD pero no lo sabes” poco efectivo, poco atractivo, odiosamente prepotente, aunque quizás razonable.

[Aparecido en Píkara magazine]

P.D: Sigo esperando algún burkini.

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Punto.

A veces en las crisis me pregunto si ya estoy muerta. Si esa es la imagen que me llevaré del mundo al no- mundo, a la no- imagen. Si eso será lo último que interpreten mis ojos. Es un instante en el que la mente se queda en blanco. Casi me veo desde fuera. Salgo de mi cuerpo y me veo. No sé por qué mística. Un breve punto de calma. Imagino explicaciones científicas. Imagino que eso es lo que pasa cuando le falta oxígeno al cerebro, o cualquier otra cosa que quiera transportar mi sangre. Pero, tras el punto, vuelvo a respirar. Tranquila. Estoy viva. Es lo mejor de las crisis. Que no matan.

Libreta nueva.

“Es, en primer lugar, el mundo de Empédocles, un mundo de esbozos y pedazos, cabezas sin cuello, ojos sin frente, brazos sin hombros, gestos sin forma. Pero es también el conjunto que lo reúne todo, no en una organización, sino que hace converger todas las partes en un inmenso campo de basuras o en una ciénaga, y todas las pulsiones en una gran pulsión de muerte. Así pues, el mundo originario es a un tiempo comienzo radical y fin absoluto; y, por último, él liga lo uno con lo otro, mete a uno dentro del otro, conforme una ley que es la del declive más grande. Por eso, es un mundo de una violencia muy especial (en ciertos aspectos, es el mal radical); pero tiene el mérito de hacer surgir una imagen originaria del tiempo, con el comienzo, el fin y el declive, toda la crueldad de Cronos.”

Deleuze

Página en blanco.

“Principio de una novela, empezar el tema en cualquier parte y,
para tener ganas de terminarlo, comenzar con frases bellísimas”
Baudelaire

La diferencia entre fotografiar y escribir es la página en blanco. En la fotografía partes de todo. En la escritura partes de nada. En una tienes que eliminar lo que no importa y en la otra tienes que procurar no crearlo. Y es esta falta de costumbre ante el vacío lo que me incita a acumular datos. Acumular datos como si no hubiera mañana. Leer libros sin parar con la esperanza de que algo se dibujo solo. Que la mecánica suceda. Que surja una idea. Que diga esto es lo que buscaba. A esto quería llegar y cerrar todos los frentes. Pero no. O sí. Tengo frases bellísimas y cualquier parte por donde empezar. Así que por qué no hacerlo.